Quiero que ustedes entiendan que en épocas del Continente Lemur, cuando la humanidad todavía no poseía el abominable Órgano Kundartiguador, las gentes eran todas equilibradas, vivían dentro de la armonía, dentro de la paz. Mas hubo un acontecimiento insólito: El cometa CONDOOR, por un error de ciertos Individuos Sagrados, chocó con el planeta Tierra, entonces se produjo una catástrofe espantosa.
Algunas islas gigantescas, casi continentes, diríamos, y densamente pobladas, se sumergieron entre el océano; perecieron millones de seres humanos. La Tierra quedó en un estado caótico, las capas geológicas quedaron inestables; así que temblaba incesantemente, se produjeron grandes terremotos y espantosos maremotos. Y como quiera que el equilibrio de la capas geológicas se perdió, no había estabilidad en nuestro mundo y la vida humana tendía a desaparecer. Por aquella edad llegaron a la Tierra algunos Individuos Sagrados, quiero referirme en forma enfática al ARCÁNGEL SAKAKY y su altísima comitiva (él vino con un grupo). Estos individuos estudiaron el problema y llegaron a la conclusión de que para estabilizar las capas geológicas de nuestro mundo, se hacía necesario darle a la humanidad el abominable ÓRGANO KUNDARTIGUADOR. Es obvio que el cuerpo físico es una máquina, capta determinado tipo de Energías Cósmicas y luego la transforma y retransmite a las capas anteriores de la Tierra. Así es que la Tierra se nutre, porque la Tierra es un organismo vivo y necesita nutrirse, alimentarse... Al permitirse cierta alteración en los organismos humanos, se alteraron también las Fuerzas Cósmicas, se tornaron LUNARES. Sucedió que el FUEGO SAGRADO SE PRECIPITÓ DESDE EL COXIS (el hueso fundamental de la espina dorsal) HACIA ABAJO, y ese Fuego desarrolló la parte inferior de la espina dorsal, surgiendo el apéndice aquél que vemos en los simios. Organismos así son netamente Lunares y al transformar Energías, éstas se volvieron Lunares.
Algunas islas gigantescas, casi continentes, diríamos, y densamente pobladas, se sumergieron entre el océano; perecieron millones de seres humanos. La Tierra quedó en un estado caótico, las capas geológicas quedaron inestables; así que temblaba incesantemente, se produjeron grandes terremotos y espantosos maremotos. Y como quiera que el equilibrio de la capas geológicas se perdió, no había estabilidad en nuestro mundo y la vida humana tendía a desaparecer. Por aquella edad llegaron a la Tierra algunos Individuos Sagrados, quiero referirme en forma enfática al ARCÁNGEL SAKAKY y su altísima comitiva (él vino con un grupo). Estos individuos estudiaron el problema y llegaron a la conclusión de que para estabilizar las capas geológicas de nuestro mundo, se hacía necesario darle a la humanidad el abominable ÓRGANO KUNDARTIGUADOR. Es obvio que el cuerpo físico es una máquina, capta determinado tipo de Energías Cósmicas y luego la transforma y retransmite a las capas anteriores de la Tierra. Así es que la Tierra se nutre, porque la Tierra es un organismo vivo y necesita nutrirse, alimentarse... Al permitirse cierta alteración en los organismos humanos, se alteraron también las Fuerzas Cósmicas, se tornaron LUNARES. Sucedió que el FUEGO SAGRADO SE PRECIPITÓ DESDE EL COXIS (el hueso fundamental de la espina dorsal) HACIA ABAJO, y ese Fuego desarrolló la parte inferior de la espina dorsal, surgiendo el apéndice aquél que vemos en los simios. Organismos así son netamente Lunares y al transformar Energías, éstas se volvieron Lunares.
Con tales Fuerzas se pudo estabilizar las capas geológicas
de nuestro mundo Tierra; mas hubo cierto error de cálculo en el Arcángel Sakaky
y su altísima comitiva: Se permitió que aquel órgano permaneciera en el ser
humano más allá de lo normal, y sucedió, en el tiempo, que más tarde vino el
Archifísico-Común, el Serafín ÁNGEL LOISOS y se dio cuenta de la situación.
Como quiera que estos Seres Sagrados saben manejar las
Energías Cósmicas y tienen Poderes sobre la vida y sobre la muerte, de hecho,
manipulando las Fuerzas del Cosmos se inició el proceso de desaparición del
abominable Órgano Kundartiguador, y así, ese órgano se perdió totalmente.
Sin embargo, aún hoy en día, en la parte inferior de la
espina dorsal, existe un huesecillo que hasta en medicina se le conoce como “la
cola”, o en diminutivo le dicen los doctores “la colita”.
Así que, en realidad de verdad, queda todavía un residuo del
abominable Órgano Kundartiguador en el ser humano. Con la desaparición de tal
órgano, se pudo evidenciar que quedaron las MALAS CONSECUENCIAS del mismo EN
LOS CINCO CILINDROS de la máquina orgánica.
